La escritora y artista Zoe Vayssières ha publicado junto a Anne de Marnhac “All About Scents” (Todo Sobre las Fragancias), una adaptación de la versión francesa original L’Odorat Dans Tous Ses Etats. Se trata de un espléndido libro artístico que explora la historia de los perfumes a través de una selección de citas e imágenes que presentan la habilidad de las fragancias para evocar recuerdos, deseos e imaginación.

Michel Temman: ¿Cuál fue la idea original tras ​​All About Scents?

Zoé Vayssières: El libro es parte de una colección. Después de The Title, publicado en 2013, quería abordar el papel de las fragancias en muchos campos creativos. No estaba exclusivamente interesada en los perfumes y sus productos, sino que también quería mostrar cómo los creativos de distintos campos interactúan con las fragancias en sus industrias. Realmente deseaba desarrollar la idea de disfrutar de un paseo olfativo con entusiastas de los olores: una historiadora de fragancias, un paisajista, un diseñador de perfumes, un especialista en vinos, un filósofo, una artista plástica, y un escritor de viajes. En el libro, Jean-Claude Carrière, un escritor de teatro y guionista, explica cómo los realizadores de cines a veces usan imágenes para influenciar el sentido del olfato de la audiencia. La artista plástica Sissel Tolaas crea instalaciones olfativas artísticas, tanto positivas como negativas, para provocar fuertes reacciones en los espectadores o, en este caso, en los “esnifadores.”  

Trabajé con la historiadora de belleza Anne de Marnhac, quien creó una caminata literaria compuesta por descripciones de fragancias realizadas por prominentes figuras de la literatura. Escritores como Marcel Proust, Albert Cohen, Donna Tartt, y Casanova, a menudo exploraban olores inquietantes en sus trabajos. En la antigüedad, el sentido del olfato estaba considerado algo animal, apartado del arte y de la literatura hasta que autores como Emile Zola escribieron sobre lo que él denominó “el olor de la gente.”

El libro también incluye muchas anécdotas que transmiten el poder del olor. Una interesante historia incluida en el libro narra una visita al restaurante experimental Ultraviolet de Paul Pairet, el cual recrea una trascendental experiencia culinaria cautivando, simultáneamente, los sentidos del gusto, la vista y el olfato.

M.T.: ¿Cuáles fueron tus prioridades a la hora de desarrollar tu trabajo?

Zoé Vayssières: En las primeras páginas quería expresar cómo otros sentidos conectan con el olfato. Deseaba sumergir al lector en cada momento con una imagen dinámica, y recurrir a la imaginación olfativa con palabras. Inicialmente, hay dos conceptos que necesitan ser abordados: la nariz y la historia. Tras ello, quería investigar las conexiones que nos unen a los olores con los que nos topamos por casualidad y recordamos. La sensualidad es otro concepto importante: ¿cuán a menudo nos enamoramos de una mujer debido a su perfume?, ¿o nos enamoramos de un hombre por el olor de su piel? La esencia está indisolublemente ligada al carisma y a la seducción.

M.T.: También exploraste la idea de los recuerdos sensoriales... 

Zoé Vayssières: Los olores están directa e irremediablemente ligados a nuestros recuerdos emocionales, sin análisis, y casi sin palabras. Incluso siendo ya adulto, la esencia del perfume de tu madre puede evocar instantáneamente un recuerdo de tu infancia y provocar emociones infantiles ligadas a ese recuerdo. La rapidez con la que un olor puede evocar recuerdos emocionales es bastante poderosa.

M.T.: ¿En Francia, cuándo se pasa la línea que separa el olor del perfume?

L’Odorat dans tous ses états

Zoé Vayssières: No soy una experta, pero Elisabeth de Feydeau, una historiadora de fragancias, arroja luz sobre la cuestión en este libro. En los tiempos de Louis XIV, en medio del siglo XVII, el perfume despegó bajo el paraguas del gremio de los perfumistas de guantes. Estos profesionales desarrollaron perfumes tanto para hombres como para mujeres. Consecuentemente, los perfumes y la cosmética se hicieron omnipresentes en Versalles. María Antonieta, quien estaba perdidamente enamorada de las flores, le pidió a su perfumista meter el olor del Palacio de Trianon en una botella, lo cual dio como resultado Le Bouquet aux mille fleurs. La ciudad de Grasse producía materias primas para fragancias y comenzó a fabricar perfumes, incluyendo pequeñas botellas que contenían fuertes aromas que se suponían ayudaban a las mujeres a aliviar su incomodidad. En mi opinión, la diferencia entre el olor y el perfume es que el olor es lo que la nariz capta de forma natural en cualquier momento. El perfume es algo que necesita un proceso y es confeccionado con diferentes asociaciones de olores.

M.T.: ¿Cuáles son, en tu opinión, las características más usuales de un perfume?

Zoé Vayssières: Un hecho sorprendente es que no existe ningún tipo de propiedad intelectual sobre el perfume. Cuando un laboratorio es contratado para elaborar un perfume, el producto es vendido a litro. Hoy en día, la creación de fragancias tiene poco valor en el mercado, excepto para los creadores de perfumes. Sin embargo, el diseño de la botella del perfume, el nombre, y el logo están protegidos bajo la propiedad intelectual.

M.T.: ¿Definitivamente, el perfume pertenece al mundo de los sueños?

Zoé Vayssières: El perfume en sí es totalmente inmaterial. La palabra perfume viene del latín fumum, que literalmente significa “a través del humo”. El perfume interactúa y evoluciona basándose en el medio ambiente que le rodea y en la química del cuerpo del usuario. El perfume es un verdadero misterio. Los perfumistas dicen que la nariz reconoce primero las notas principales y después las notas ocultas, pero no entendemos completamente el motivo por el cual nos gusta un perfume más que otro. En cuanto al olor se refiere, a menudo existe un vacío entre lo que creemos que nos gusta y lo que realmente nos seduce. A veces para finalizar la creación de una esencia femenina se añaden esencias masculinas, como el hierro y el polvo. Estas notas no son detectables por nuestra nariz, pero contribuyen a nuestro disfrute de la fragancia y estimulan nuestra compra. Ya que los conductos nasales están directamente conectados con el cerebro, el olfato es el sentido con acceso más directo a este órgano. Cuando aspiramos un olor, no hay filtro intelectual.

M.T.: Se estima que, hoy en día, la industria del perfume mueve casi 28 billones de dólares estadounidenses al año. ¿Te sorprende este dato?

Zoé Vayssières: Un avance que de verdad me intriga es la olfato-terapia. Pionera en Francia, la terapia utiliza olores en conjunción con tratamientos médicos tradicionales para ayudar a los pacientes a superar retos médicos. Estos talleres olfativos terapéuticos ofrecen sesiones de fragancias personalizadas que pueden ayudar a los pacientes con desordenes alimenticios, tratamientos de cáncer e incluso traumas emocionales. Es un fascinante campo emergente que tiene el potencial de usar el olor para mejorar las vidas.

M.T.: ¿Entiendes que una escuela de moda, en este caso IFA Paris, lance un MBA en Dirección de Perfumes y Cosmética?

Zoé Vayssières: Sí, porque la industria del perfume es enorme y crece rápidamente. Existen unas cuantas escuelas de perfumes, y cada nuevo perfumista aprende bajo las instrucciones de un maestro. No existe la magia, o las fórmulas pre-fabricadas. Los perfumistas siguen siendo de los profesionales más creativos. Aparte del amor por la fragancia, existe el marketing, desde el incluido en cada vial hasta la imagen de la marca, e incluso, recientemente, se ha expandido el uso de firmas olfativas en tiendas. ¡Un año no es suficiente para estudiar todos estos temas!

All about Scents, Zoé Vayssières y Anne de Marnhac, $43.

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